Logo CADEPAutor: Herlis Alexi Ancco Oscco [1]

CADEP “JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

  • Introducción

Este estudio se realizó dentro del distrito de Abancay, región Apurímac, en el marco del Proyecto: “Apoyo a la educación e Igualdad de Género”, que viene siendo ejecutado por el CADEP “JOSE MARIA ARGUEDAS”. En ella, se busca evidenciar a través del discurso y mensajes ocultos de los diferentes actores, formas de discriminación, particularmente, las de género. Veremos cómo las escuelas, bajo estas circunstancias, elaboran respuestas inteligentes, a pesar que aún hay entre algunos prácticas involuntarias de discriminación.

  •  Desarrollo
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Niñas y niños de la I.E. 54076 de Maucacalle – Tamburco después de unas entrevistas desarrolladas.

En el contexto de Abancay, es innegable la existencia de prácticas discriminatorias, entre ellas, las relacionadas fuertemente a género. Estas prácticas se evidencian en las escuelas, cuando no necesariamente es el espacio de su origen. Los niños y las niñas lo han aprendido en casa, en la calle, en las ferias, con el hermano, con los tíos, en general, en su medio de vida. Los docentes nos grafican con testimonios pintorescos las versiones de sus niños, niñas, padres y colegas formas que atentan contra ellos mismos y, en caso, la escuela no promueva una respuesta, los pronósticos de ampliación de las brechas sólo será una consecuencia de lo que no atendimos.

-“¡Noo!, con las mujeres no hay que jugar… van a chillar.”

 Fragmento recogido por una docente cuando los niños no aceptan la participación de una niña y  la docente de forma insistente busca la participación de todos. Es sabido que los materiales entregados por el Ministerio de Educación desarrolla el Enfoque de Género desde su contenido, sin embargo, su operativización  demanda de mayores elementos de casos. Por otro lado, las niñas ya no atienden esos comentarios de los niños y se fortalecen e imponen en su posición. Otra docente expresa: “Nosotras tratamos de enseñar con esa equidad, pero los niños ya traen esa diferencia[2].”

 -“¡Ay no quiero, no quiero!” Dice una niña. La docente le replica: “¿y porqué? A lo que la niña responde: “porque es negro, es cochino, ¡Ay no quiero!

 Es un caso muy frecuente entre los niños y niñas no cogerse de las manos y, si lo hacen, es por alguna obligación o por una orden drástica de un adulto. “Ellos piensan que ya se van a hacer algo entre sí”, comenta una docente. Contrariamente los más pequeños, los preescolares, juegan muy natural y espontáneamente entre ellos, sin ninguna conducta que pueda dar indicios de problemas. En el trascurrir de su formación, sucede algo inesperado, imprevisto que hace que los niños y niñas de tercero y cuarto grados ya empiecen a tener diferencias y no juntarse. Los niños de quinto y sexto grados son más resistentes aún. Este comportamiento persiste más en el aula que cuando es fuera de ella. Durante el recreo, al contrario, se pierde notoriamente esa dicotomía de género y el juego los integra. Aunque hay muchos juegos marcadamente diferenciados aún los niños como las niñas no se atreven a jugarlos. Sucede lo mismo en otro espacio, cuando la institución promueve un baile, los estudiantes no quieren salir, a pesar que se conocen varios años.

 -“Por mi parte, yo lo estoy exigiendo a mi hijo se pone en la mesa, hace, lo estoy viendo lo que hace, pero no sé lo que hace.”

 Testimonio de una madre iletrada. A pesar que muchos padres y madres quieren apoyar a sus hijos e hijas, reconocen sus limitaciones para orientarlos. Varios docentes encuestados reconocen la participación de los padres, en particular de la madre, a las reuniones del plantel, en ella, los acuerdos no son únicamente verbales sino escritos y publicados en los murales de las escuelas. Suele ser algo contradictorio esta forma, al contar con una audiencia en su mayoría iletrada y llegar a consensos escritos.

 -“En el salón hay 02 delegados; uno varón y otra mujer, pero más se queja la niña, porque no le hacen caso.”

 Versión de una docente. La cita coloca en entre líneas  las formas de cómo se eligen los puestos de liderazgo en la escuela. Se les preguntó a los docentes sobre los criterios o cualidades que debe reunir el candidato.  Muchos respondieron que es por la mejor calificación que ellos obtienen y no por las habilidades sociales que pueden tener cada uno de ellos. Percibimos que las niñas o los niños al no tener las aptitudes de manejar la disciplina del aula, los docentes los exponen al maltrato del grupo, atentando contra el autoestima de la niña o el niño.

-“Anita, lava las tazas”

 Expresión de una docente, quien tras la urgencia de atender a los estudiantes del programa Qali Warma requería un apoyo y de manera espontánea expresó el enunciado anterior. Estos discursos pueden prestarse con mucha sutileza a reforzar un estereotipo cuando aún habiendo varones en el aula la docente no los participa.

 -“Niñas acá, varón allá”

 A veces entre los docentes cometemos el error de propiciar la separación y más cuando hacemos de ella algo protocolar y rutinario. En variadas actividades de aula avivamos los concursos y premiamos a los niños y a las niñas, muy pocas veces. Nos preguntamos ¿cómo se sienten nuestras niñas?

 -“hijita, tú no debes juntarte con los varoncitos. Tu lugar es con las niñas.”

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Niñas y niños de la I.E. 54560 de Pachachaca – Abancay, dialogando con el facilitador del proyecto TRF

Consigna de una madre a su hija. Es muy común escuchar estas advertencias de la madre, sin embargo, también alimenta las diferencias de género, que luego la escuela tiene que revertir. Ante estos paradigmas, conductas y discursos errados que transgreden a niñas y niños, la escuela va promoviendo entre los estudiantes prácticas de concientización. Promueve los estudios de casos para construir herramientas que le ayuden a resolver situaciones. Ellos mismos tienen que estructurar sus mismos conocimientos, sus mismas respuestas. En otro sentido, lo favorable que hacen los docentes es promover el respeto a las mujeres. Por ej. “Un niño le golpeó a una niña, la docente se acerca y le dice: “¿cómo se les dice a los niños que pegan a las mujeres?” O también “ella es como tu mamá.” Cuando la niña escucha eso, su semblante cambia de lo que estaba llorando.

Los docentes cogen como bandera la igualdad y buscan alternativas de hacer de los puestos de liderazgos las formas más democráticas. Por ejemplo, para escoger a los policías escolares, los municipios escolares, los  delegados de salón, los jefes de grupo o los coordinadores pueden optar por la forma rotativa. Algunos casos pueden ser por grupos como estímulo a sus buenos desempeños. Una estrategia adecuada que fomenta la integración de género es a través del trabajo en equipo, en ella, todos asumen tareas con roles temporales; limpian, barren, arreglan, ambientan, traen los desayunos, etc. De otro lado, como estrategia de promoción del enfoque de género, no partir de situaciones de maltrato, violencia o agresión contra la mujer, sino tomar casos emblemáticos, ejemplares que retroalimenten las virtudes de las personas.

“Trabajando en aula siempre hacemos que trabajen todos. Formamos grupos; varones y mujeres, y tratamos que todos se lleven como hermanitos que deben quererse. Nosotros siempre los sentamos a compartir y no hacemos ninguna distinción.”

Versión de los docentes

  •  Conclusiones

La escuela tiene, entre muchos, otro gran reto, que es el de ofertar una propuesta colaborativa, integradora, valorativa, en circunstancia en el que es evidente que el contexto promueve todo lo contrario. Por otro lado, debe promocionar y reforzar las buenas prácticas y virtudes de coexistencia entre los estudiantes que demuestran habilidades sociales para la inserción a la sociedad.

  •  Referencias

AMES, Patricia “Las Brechas Invisibles; desafíos para una equidad de género en educación” Edit. IEP, 1° edición 2006.

ANDINA, Agencia Peruana de Noticias “En violencia contra la mujer Apurímac ocupa segundo lugar a escala nacional

En: http://www.andina.com.pe/espanol/noticia-en-violencia-contra-mujer-apurimac-ocupa-segundo-lugar-a-escala-nacional-483094.aspx

CADEP JMA “Registro fonográfico de las entrevistas y grupo focal a 50 docentes de las escuelas de Abancay” Proyecto TRF.

SHCD “Guía para la Incorporación del Enfoque de Género en Proyectos Rurales” Lima 1999.

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[1] Ancco Oscco, Herlis, educador y lingüista. Labora en el Centro Andino de Educación y Promoción – CADEP JMA – Cusco. Desarrolla este estudio dentro del Proyecto “Apoyo a la Educación e Igualdad de Género”.

[2] Nótese que Apurímac es la Región que ocupa el 2° lugar en violencia contra la mujer. Ver Referencias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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