DISCAPACIDAD FINAL con leyenda

Ya empieza el año escolar y los niños con discapacidad enfrentan nuevamente el peligro de la exclusión. La Directiva de Inicio del Año Escolar mantiene un sesgo discriminatorio para colegios privados. Establece que éstos “podrán incluir estudiantes con discapacidad, siempre que garanticen un docente especializado sin aula a cargo”.

Es decir condiciona el derecho a la educación en lugar de exigirlo. Debería ser al revés: así como se obliga correctamente a los colegios privados que el aula con estudiantes con discapacidad tengauna carga de estudiantes menor de alumnos, debe exigírseles que si tienen 10 o más estudiantes con discapacidad garanticen un docente especializado sin aula. Muy cerca, en Argentina, negar ajustes razonables para atender a estudiantes con discapacidad es delito de discriminación.

Más grave aún es que aunque se prohíbe evaluar a los niños en la matrícula, los colegios privados sí pueden hacerlo “en el caso de necesidades educativas especiales”, permitiéndoles “establecer criterios de priorización para la selección de las familias a admitir” cuando las solicitudes superen el número de vacantes.  Es decir un colegio privado en lugar de proporcionar las vacantes para discapacidad por orden de llegada o sorteo, para leer todo el texto presionar Leer más…  puede seleccionar o descartar niños con discapacidad. Esta segregación grosera contradice flagrantemente la Constitución y los convenios internacionales en materia de derechos humanos y guarda una peligrosa similitud con el apartheid o el nazismo

Además se señala que los padres están obligados a informar al colegio sobre “la posible existencia de necesidades educativas especiales”, caso contrario el niño no será admitido. Es decir, si los padres (intencionalmente o por desconocimiento) no “informan”, se perjudica al niño, contraviniendo el principio del interés superior del niño por encima de cualquier otra consideración.

La apuesta del Estado por garantizar una educación de calidad para todos deja al margen de manera reiterada a los niños con discapacidad. Subyace un problema de fondo, señalado por M. Nussbaum: la noción de justicia que se maneja es estrecha: supone un “contrato social” entre personas con capacidades similares y excluye a personas con deficiencias físicas y mentales. Solo entran en el contrato quienes garantizan ser productivos y contribuyen al beneficio mutuo. Los demás solo acceden ocasional y parcialmente, como caridad hacia quienes en la práctica no se considera ciudadanos. Por ello las familias con un niño “diferente” piensan que si aceptan a su hijo en el colegio, les están haciendo un favor.

Nussbaum propone que la noción de justicia/derechos se asiente en la dignidad humana y no en el beneficio. En las personas y no en las cosas. En CADA niño y no en uno estándar. Desde una perspectiva utilitarista (mercado) o eficientista (rendimiento) tiende a negarse o invisibilizarse todo aquello que no sea fuente de ganancia o base para alcanzar metas homogéneas. Los niños con discapacidad parecen estorbar dudosas propuestas de progreso.

Con ocasión del tercer aniversario de Ciclodía, la Municipalidad de Lima realizó ayer la Gran Bicicletada Metropolitana 2014, con una masiva participación de personas de todas las edades que se desplazarán en este vehículo no motorizado que contribuye al cuidado de la salud y del medioambiente.

Fuente: http://foroeducativo.com/?p=2952

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