Teresa-Tovar-01-240x225Escondida tras la fiebre de fútbol se ha perpetrado una medida en contra del país y de las futuras generaciones. Los escolares ignoran que su destino ha sido marcado por quienes decidieron que contaminar es posible, porque las sanciones se postergan, diluyen o disminuyen; que se puede explotar en zonas naturales reservadas y elevar los niveles permisibles de contaminación a pedido/presión de empresas que lucran y depredan. Ellos tendrán que vivir en un país que los adultos decidieron devastar.

El llamado paquetazo ambiental no solo está en controversia con la ONU y la Defensoría del Pueblo, sino también con la Política Nacional de Educación Ambiental (PNEA) que se propone “formar ciudadanos ambientalmente responsables”, que respeten las forma de vida natural, se responsabilicen por los impactos ambientales y satisfagan sus necesidades sin afectar la vida de las generaciones futuras. Es decir en las escuelas los niños aprenden a cuidar los recursos naturales, a no contaminar, a construir comunidades saludables y sostenibles y a pensar en los niños que vendrán; mientras que en el país oficial se permite/promueve hacer precisamente lo contrario. Con una mano se teje con la otra se desteje cultura y conciencia ambiental. La Política Nacional de Educación Ambiental construye lo que el paquetazo ambiental destruye.

Han querido presentarlo como un asunto técnico/especializado que, por ende, no atañe a la escuela. Pero los maestros se preguntarán cómo seguir impulsando una educación para “vivir de modo más armónico con la naturaleza revalorando el derecho a la existencia de otras especies…; asumir plenamente la responsabilidad social y ambiental por los impactos ambientales reales o potenciales; ir hacia patrones de vida y consumo más sostenibles… y construir visiones de futuro con modos de vida más sostenibles para todos”(PNEA). ¿Cómo podrán impulsar proyectos y currículos ambientales en zonas donde se amenace o destruya las reservas naturales? ¿Cómo podrán subsistir “escuelas seguras, saludables y ecoeficientes” en áreas crecientemente contaminadas? Se deberá afrontar también el derecho de los estudiantes a saber lo que pasa y a actuar en consecuencia, porque la PNEA se propone formar una “ciudadanía informada y responsable”, estipula el impulso de “comités ambientales” y “la participación de los estudiantes, jóvenes y mujeres en los programas y la institucionalidad vinculada con la gestión de la educación ambiental”.

Quizás esta flagrante contradicción entre la política ambiental recortada y la política educativa ambiental que no renuncia a la utopía de un país próspero, justo y sostenible, sea la simiente de una educación emancipatoria. Quizás esta comience con la capacidad de indignación, crucial para producir “el viento del pensamiento y el milagro de la acción humana” (Arendt). Sin duda yo aprendí mucho de todo ello gracias a algunos maestros y maestras memorables, y es este mi sentido homenaje a los maestros en su día.

Fecha: Julio 7, 2014

Fuente: http://diariouno.pe/columna/indignacion/

Leave a Reply