El silencio de los inocentes Teresa Tovar

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unnamedCon la moción de censura a Saavedra pareciera que la educación es la pelota que está en el centro del partido. Pero es una ilusión óptica. Ocurren dos cosas. De un lado presenciamos silenciosos un juego de tronos entre quienes ostentan el poder. El fujimorismo avanza en sus posiciones en el tablero: Sunat, Defensoría, BCR, etc. son palitroques abatidos. La educación es en parte un pretexto para seguir sacando tarjetas rojas. Saavedra censurado será un palitroque más derrumbado. En consecuencia, si el gobierno acepta la censura no tendremos “consenso de gobernabilidad”, como sueñan algunos ilusos ppkausas, sino un gobierno sometido. Tendremos chuza de la K.

De otro lado, la agenda programática en educación no aparece en su real magnitud. Asoman dos temas: a) la Ley Universitaria, que resultó un escollo para el lucro y el “negociazo” de la derecha corrupta. b) La igualdad de género convertida hoy en tabú por la derecha retrógrada, que ha desencadenado una ola de temor visceral a la palabra “género”, casi como el miedo a los pishtacos.

Lo que está en juego es un mayor retroceso. En lugar de ir para adelante, afirmar los avances y pisar el acelerador, estamos a la defensiva. Colocar la educación pública como cuestión nacional implica no solo continuidad sino, fundamentalmente, cambio. Requiere: trastocar el presupuesto educativo, centralizado y estancado en 3,6% del PBI; modificar la precarización del 85% del magisterio que está esperando la promesa incumplida de dos mil soles de salario básico; romper la prisión de un esquema reducido de aprendizajes y posicionar la cultura y la ciudadanía en el epicentro pedagógico; terminar con la modalidad de privatización de facto donde las escuelas-negocio desplazan a las públicas deterioradas; cerrar todas las brechas, proscribir toda discriminación y elevar la inversión por alumno con justicia, evitando que en 5 millones de estudiantes se invierte solo S/. 3,673 por alumno.

Esta es una agenda programática que, lamentablemente, solo ha estado en el “hall” de los Pasos Perdidos del Congreso. La sociedad ha estado ausente del debate y de la pelea por la educación. Las APAFAS y el SUTEP han rechazado la censura al ministro Saavedra (sin dejar este último de plantear su demanda salarial) y algunos estudiantes han organizado plantones focalizados. Pero son apenas chispazos. Aquí no existe, como en Chile o Brasil, un movimiento social contundente por la educación. La sociedad no se ha involucrado porque en los últimos años ha primado el modelo de las reformas tecnocráticas de los escritorios. Este modelo ha hecho agua hoy.

No bastan algunos funcionarios ni promesas desperdigadas para hacer frente al vendaval que nos arrastrará al pasado de los 90. Un cambio educativo de envergadura solo será exitoso si se basa en un pacto social, donde la sociedad silenciosa sea convocada descentralizadamente.

Fuente: http://diariouno.pe/

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